CIERTO DÍA DE SÁBADO EN LA MAÑANA

hoy el cielo es azul y el sol dorado y enorme como suele serlo en verano. Cierta chica me espera en casa al terminar de trabajar antes de la media noche

 

 

Cuando era niño veía la televisión durante horas. Me levantaba únicamente para ir al baño y comer. Tom y Jerry eran mis dibujos favoritos. David y Goliat en el imaginario popular. La astucia y perseverancia contra la fuerza bruta. Ese era Jerry el ratón. Tom representaba aquella presencia oscura que vive en todos nosotros llamada poder. El poder de hacer el mal cuando tienes los medios para hacer el bien.

Al mal lo conocemos desde la más temprana de las edades. Yo lo conocí cuando a mi primo lo encontraron sin vida en el rio con una soga amarrada al cuello un feo sábado en la mañana. Tenía ocho años de edad y la más hermosa de las sonrisas. Compartía conmigo el dinero de las onces y me invitaba a su casa a jugar los jueves en la tarde. Yo lo rechazaba porque él era muy amable y a esa edad yo era un poco cabrón.  Tenía a mi propio grupo de amigos y no me gustaba compartirlos.

No tendría más de nueve años pero aun recuerdo la presencia muda de mis tíos durante el entierro. En la calle se les veía caminar con la mirada en los pies como si estuvieran buscando algo que perdieron cierto día de sábado en la mañana. Ya no decían ni hacían nada salvo mirar huecos en la tierra. Luego vino la misa y después el cajón que desapareció bajo los pies de nosotros los vivos. Después de eso no pasó nada, pero nada de nada. El mundo siguió girando como si nunca hubiera existido. Pero mi primo existía, existía ahora en la tierra, adentro de un cajón lleno de frío y sombras.  La muerte estaba allí con él. La muerte, el frío y las sombras. 

Me pregunto la clase de hombre que sería hoy en día. La maldad del mundo se lo llevó antes de que pudiéramos averiguarlo. Podría ser un loco furioso de la talla de su padre o un contador de historias como el mío. Podría ser Modigliani dibujando hermosas mujeres de cuellos largos y ojos vacíos. Podría ser el peor ciudadano de mi país desde Pablo Escobar o un buen tipo con sentido del humor como Fernando Garzón. Podría vegetar durante horas frente a la televisión como hago a veces en este país en donde no te matan por cualquier cosa pero que igual te pueden matar como en cualquier lugar de este mundo terrible en donde a la gente buena le pasan cosas malas y a la gente mala le pasan cosas buenas y cosas malas también.

Si no escuchas al árbol caer, ¿puedes decir que el árbol ha caído? Allí donde mi primo se encuentra ahora, todos los días son iguales porque bajo la tierra nunca sale el sol. Los sábados en la mañana solía ver el show de Tom y Jerry en la televisión. Uno de esos monstruos a los que nunca imaginas encontrar fuera de la pantalla del cine, lo asesinó. Puedo imaginar su rostro como una bruma negra disipándose en la noche cuando el mundo detrás de mi ventana guarda silencio. Allí en donde se encuentra, sólo hay olvido, tierra, frío, oscuridad y muerte. Si no escuchas a alguien llorar, ¿significa que está contento?

Hoy el cielo es azul y el sol dorado y enorme como suele serlo en verano. Cierta chica me espera en casa al terminar de trabajar antes de la media noche con un plato de pastas a la carbonara y un poco de ese pastel de queso que tanto nos gusta. A veces, y sólo a veces, el mundo allá afuera puede ser implacable y absurdo y la gente que lo transita absurdamente buena cuando así lo quiere. A veces, y sólo a veces, enciendo la televisión para olvidar que el mundo existe, el mundo y sus tragedias impredecibles, el mundo en donde los niños son encontrados flotando en el rio un feo sábado por la mañana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *