FRÍO O INVIERNO

 FRÍO O INVIERNO

No hay nada más emocionante que ver por vez primera las luces de una ciudad extranjera al atardecer. Otros soles, cielos, rostros y mares te llevan a pensar en los exploradores del mundo antiguo

Jamás conocí la nieve pero sé lo que es el frío. En Quito aprendí que el papel periódico da más calor en los pies que las medias térmicas. Viajábamos de noche para no pagar hotel. Las sillas duras de los buses ecuatorianos hicieron las veces de cama durante cinco días. Borracho puedes dormir donde sea pero eventualmente debes despertar.

Después de cuatro días sin dormir las personas y las cosas adquieren la consistencia enjuta de la melaza. Tienes la claridad e indolencia constante de la fiebre. Te sientes invencible pero cabeceas cuando alguien habla. Olvidas dónde te encuentras aunque sabes que estás lejos de casa.

La frontera del Ecuador con Perú se llama Huaquillas. Nunca vi tanta miseria junta. Luego viene el desierto y es todo lo que encuentras durante veintisiete horas. El sol más terrible que alguien pueda imaginar lo abarca absolutamente todo en el firmamento. Debajo de un cielo sin nubes cuatro iguanas y siete cactus sobreviven a la inclemencia del clima. Asi debió de verse el mundo hace un millón de años.

No hay nada más emocionante que ver por vez primera las luces de una ciudad extranjera al atardecer. Otros soles, cielos, rostros y mares te llevan a pensar en los exploradores del mundo antiguo. Un trago de vino barato viene bien para la lluvia fria de Lima. Jamás te has sentido tan cansado y lleno vida al mismo tiempo.

Hay algo estúpido y romántico acerca de beber bajo la lluvia. Las chicas lucen hermosas con la ropa mojada. Lima fue la primer gran capital en donde me sentí feliz por estar perdido. Recorrí el opulento barrio de Miraflores y la periferia el mismo día. Dormí en el piso frío de un apartamento en donde las corrientes del aire hablaban el idioma de los fantasmas.

Nadie disfruta tanto la comida como aquel que no probado bocado en días. En ese sentido actuamos con la misma avidez de quien no ha tenido sexo en mucho tiempo. Con tres dólares puedes comprar la misma comida deliciosa en una plaza de mercado Limeña, que la que encontrarías en un restaurante de cinco estrellas. Tener sexo por la misma cantidad es un imposible tan grande como pagar la cena en un restaurante de cinco estrellas con tres dólares.

Durante un viaje son indispensables dos cosas: comida y un techo que te proteja de la lluvia. En la costa del Ecuador cincuenta dólares bastan para dormir y alimentarte durante dos semanas. Acampar en la playa no cuesta nada y es relativamente seguro. Despertar en la mañana con el rugido del mar no tiene precio.

El precio de regresar a casa es bastante elevado cuando no se tiene dinero. La misma maldición de siempre te sigue a todas partes sin importar qué tan rápido corras. El arriendo, la cuenta del gas y llevar a tu chica a cenar da para pensar en la manera más versátil de ganarte la vida.

Emborracharte con vino tinto y besar a una chica bella son el mejor de los distractores. Vender camisetas en la playa del Ecuador para volver a casa es una solución pasajera. No hay visión más triste que la de botellas vacías al amanecer y el silencio de la fiesta cuando todo mundo se marcha.

El viento sopla desde el infie
rno aquí en la Luna. Echo de menos el calor asfixiante del pueblo en donde nací. Jamás imaginé semejante frío. Frío, frío, frío es todo en lo que puedo pensar. Aquella madrugada en Quito es nada comparado con los -5 grados del sábado pasado. Nunca pensé que extrañaría el calor del Sur. Invierno e infierno suenan a lo mismo.

La noche en la carretera es fría y solitaria. El reflejo de la luna sobre el mar da a pensar en todo lo que te espera de vuelta en casa.  No hay nada como la emoción de la fuga. Renunciar a tu trabajo y emprender la ruta. Amores fugaces, borracheras en la playa, las luces de la caótica Lima, fiesta el domingo en Palermo donde aprendí que las mujeres más hermosas del mundo vienen de Buenos Aires, el malecón del río Guayas en Guayaquil, la América del sur carnavalezca, violenta, borracha, tierna, asesina y noble como todo lo que respira y muere en este mundo.

Eventualmente los viajes deben terminar y regresaremos a casa. Hoy siento el irrefrenable deseo de empacar mis maletas y tomar un avión de vuelta a esa América de la que tanto me quejo. Ya llegará el verano y todo será diferente. Hoy soñaré con los 37 grados centígrados de mi pueblo natal mientras laboro bajo un cielo sin estrellas. Un tequila doble ayudará cuando termine. Las luces en la Luna no están tan mal después de todo.

8 thoughts on “FRÍO O INVIERNO

  • 06/08/2015 en 2:23 am
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    Hola julian esta muy del putas man!!!
    Me gusto bastante

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  • 06/08/2015 en 4:17 am
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    Excelente forma de relatar tu experiencia. me gustaría algún día emprender semejante viaje como el tuyo por America del Sur. Un abrazo Juli

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  • 06/08/2015 en 1:03 pm
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    Volver a la America del Sur…. me encantó!

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  • 06/08/2015 en 1:06 pm
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    En Bogotá hace frío, en Sydney hace frío, en Melbourne hace frío, en Beijing hace frío, si, en Buenos Aires hace frío.
    Pero son fríos distintos… fríos como esos que mencionas, con matices distintos.. y concuerdo contigo, son fríos que nos hacen pensar en volver a casa y añorarlo todo.

    Me gusta la forma como unes tus pensamientos hechos oraciones, esas pausas me llevan a pensar en muchas cosas al mismo tiempo.

    Saludos!!

    Responder
  • 06/08/2015 en 1:12 pm
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    En Bogotá hace frío, en Sydney hace frío, en Melbourne hace frío, en Beijing hace frío, si, en Buenos Aires hace frío.
    Pero son fríos distintos… fríos como esos que mencionas, con matices distintos.. y concuerdo contigo, son fríos que nos hacen pensar en volver a casa y añorarlo todo.

    Me gusta la forma como unes tus pensamientos hechos oraciones, esas pausas me llevan a pensar en muchas cosas al mismo tiempo.

    Esta frase me gusta: «No hay visión más triste que la de botellas vacías al amanecer y el silencio de la fiesta cuando todo mundo se marcha». jajaja

    Saludos!!

    Responder
  • 12/08/2015 en 1:23 pm
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    Que buen artículo, reúnes muchas experiencias que vives cuando estas fuera de casa, que como mencionas te llenan de juventud eterna y emoción sin limite, lo contradictorio de todo esto es que Simpre esta el deseo de regresar a pesar de lo vivido, lo bonito de no olvidar de donde venimos.
    Me gusto mucho.
    Saludos

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