VESTIGIOS DE DEMOCRACIA

Por: ARNOLD NEIRA CARREÑO

Que prefieren una lucha armada sin cuartel o una lucha política en el congreso recinto de la democracia? prefiero lo segundo aunque les anticipo que se recrudecerá el anacronismo y las posiciones ambivalentes de Uribe y sus condiscípulos, Timochenko con discursos populistas queriendo ganar terreno, y otros sectores que ni suenan ni relampaguean pero se suman a la polarización del país, lo grave para mí no es que se sumen más al ejercicio de la política, sino que no lleguen lideres pragmáticos y por el contrario los que arriban son puros paracaidistas de la política, sin ton ni son, sin convicción.

Muchos hemos tenido el sueño de ver una Colombia grande pero primero se atravesó el interés de quien conduciría el barco a buen puerto, ya en el pasado conservadores y liberales librarían cruentas batallas marcadas por un hecho que se convertiría en el eslabón del conflicto, la muerte del Caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, que representaba la esperanza de las clases menos favorecidas para ir cerrando la brecha de la desigualdad. Más adelante otros que se lanzaron a la arena política en los 80s, con tendencias renovadoras también fueron abatidos por los que veían amenazados sus intereses y el control del país, llámese narcotráfico, paramilitarismo etc.

Muchos líderes con sendos principios cayeron por las balas asesinas del odio y la intolerancia, menciono unos pocos LUIS CARLOS GALAN, JOSÉ ANTEQUERA, BERNARDO JARAMILLO OSSA, JAIME PARDO LEAL, CARLOS PIZARRO LEON GOMEZ, ALVARO GOMEZ HURTADO, RODRIGO LARA BONILLA, recientemente y no menos doloroso JAIME GARZÓN, algunos de ellos pertenecían a tendencias diferentes pero los unía la sensatez, las ganas y los deseos de buscar una salida razonable a esta marcada desigualdad que azota al país, todos ellos con un común denominador hablar con la verdad, visionarios, de avanzada.

Hoy en día las posiciones anacrónicas se han agudizado sesgados por el amarillismo religioso que paradójicamente resulta ser el más excluyente y la ausencia total de activistas de la talla de los que ya mencione, personajes que les cabía el país en la cabeza y que hoy están marchitos. El Congreso de la República que requiere el país es donde se den las batallas de opinión, el debate argumentativo y no calenturiento que no aporta nada, allí en medio de la diferencia deberá reinar el consenso, para darle paso a un nuevo ciclo de renovación a todo nivel, COLOMBIA lo necesita.

 

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