ÁLVARO URIBE NO ACEPTÓ SER EL PRESIDENTE DEL CONGRESO

Artículo Colprensa

El jefe del Centro Democrático y senador, Álvaro Uribe Vélez, anunció que no aceptará presidir al Congreso de la República, como se lo habían solicitado varios sectores de su partido, incluido el propio presidente electo Iván Duque.

“Si el Centro Democrático pudiera desempeñar la primera presidencia del Senado sugiero ponerla en cabeza de un nuevo liderazgo (…) Mi deber es promover nuevos líderes comprometidos con la integralidad de los valores democráticos”, dijo Uribe.

Al alejarse de la presidencia del Senado, la competencia por el cargo quedó entre los senadores del Centro Democrático, María del Rosario Guerra, Ernesto Macías, Paloma Valencia y Paola Holguín. 

Así mismo, Uribe le sugirió a Duque que el Congreso tenga una coalición “amplia, generosa, estable, sin politiquería” para marcar la diferencia en la tarea de “emprender para Colombia un gran rumbo, en medio de tantas dificultades” y reiteró su apoyo al mandato de Iván Duque.

Este es su pronunciamiento:

Mi deber es promover nuevos liderazgos y apoyar al Pte Duque

Sugiero para el Congreso una coalición amplia, generosa, estable, sin politiquería, que haga la diferencia, que respete la estabilidad de funcionarios probos y eficientes de la Corporación.

Si el Centro Democrático pudiera desempeñar la primera presidencia del Senado sugiero ponerla en cabeza de un nuevo liderazgo.

Mi deber es promover nuevos líderes comprometidos con la integralidad de los valores democráticos

Mi deber es apoyar al Presidente Iván Duque en la tarea de emprender para Colombia un gran rumbo, en medio de tantas dificultades, para que los jóvenes tengan la oportunidad de mejorar la Patria, de empujar y crear, con altivez, optimismo y sin odios, todo a partir de tantos esfuerzos de la historia, que han construido cimientos y también han dejado ruinas; para afianzar un país con la libertad que posibilite la ciencia y con avance de la ciencia que legitime la libertad. Un país con transparencia, austeridad en el Estado y fortaleza de empresarios y trabajadores, que laboren como un solo equipo. Un país seguro donde la paz no sea apaciguar el crimen y mantener sus fuentes como el narcotráfico.

Nuestra joven nación, que apenas irrumpió como Nueva Granada en la primeras mitad de los años 1700, tiene en el presidente Duque una gran oportunidad que no debemos perder.

 

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