NUEVA YORK ABRE UNA GRAN FOSA COMÚN EN UNA ISLA PARA DECENAS DE VÍCTIMAS DEL CORONAVIRUS

Con las morgues a punto de colapsar por la llegada diaria de nuevas víctimas, la ciudad ha comenzado a enterrar a los cuerpos no reclamados en una gran fosa común en la isla de Hart

Nueva York es el epicentro de la epidemia de coronavirus en Estados Unidos. Casi un tercio del total de 16.736 muertes con Covid-19 en EEUU se concentran tan solo en la ciudad de Nueva York, con 5.150 fallecidos hasta este viernes. El estado de Nueva York tiene en conjunto más casos confirmados que cualquier otro país, 162.000 (España tiene 157.000 y 143.000 Italia), de que han fallecido más de 7.000. Con las morgues a punto de colapsar por la llegada diaria de nuevas víctimas de la pandemia de coronavirus, la ciudad ha comenzado a enterrar a los cuerpos no reclamados en una gran fosa común en la isla de Hart.

En el tristemente célebre cementerio público de Hart se enterraban unos 25 desconocidos o cuerpos no reclamados cada semana. Hoy, son casi 25 cuerpos al día.

Ante la llegada diaria de nuevos cuerpos a Hart, operarios gestionados por el Departamento de Prisiones, que se encarga del cementerio, han tenido que excavar a toda prisa nuevas y grandes fosas, según se ha podido captar este jueves en imágenes aéreas tomadas por un drone y publicadas en medios estadounidenses. En las imágenes, puede verse cómo excavadoras levantan dos largas fosas para acoger los cadáveres, y a trabajadores tocados de trajes protectores de materiales peligrosos apilando ataúdes de madera en las recién excavadas trincheras de la isla, frente a las costas del distrito neoyorquino del Bronx.

En medio de la pandemia de coronavirus, las autoridades de Nueva York han decidido acortar el plazo que tienen familias y conocidos de reclamar los cuerpos de los fallecidos para organizar su entierro, facilitando que los cuerpos de las víctimas del Covid-19 acaben en el cementerio público de la isla de Hart.

Hasta el momento, eran reclusos mal pagados los que se encargaban de los enterramientos, pero el desproporcionado aumento de la carga de trabajo ha forzado al Departamento de Prisiones a contratar personal de refuerzo que además pueda gestionar cadáveres. Los entierros han pasado de celebrarse un día a la semana a tener que hacerlo al menos en los cinco días laborables, con alrededor de 24 entierros al día, según ha confirmado un portavoz del Departamento de prisiones, Jason Kersten.

Antes de su entierro, los muertos son envueltos en bolsas para cadáveres y colocados en ataúdes de pino. El nombre del difunto está escrito en letras grandes en cada ataúd, lo que ayuda si un cuerpo necesita ser desenterrado más tarde al ser reclamado.

También en las imágenes se puede ver cómo una barcaza llegaba a la isla con un camión refrigerado a bordo que contenía aproximadamente dos docenas de cuerpos.

El aumento de la mortandad ha convertido la gestión funeraria en un problema: los hospitales se quedan sin espacio para cadáveres, los 100 tráileres refrigerados distribuidos por el Gobierno para ampliar su capacidad también están casi llenos, y los cementerios y casas funerarias no dan abasto con la actividad. Así que el ayuntamiento incluso baraja la opción de enterrar los cuerpos, provisionalmente, en fosas comunes cavadas en los parques de la ciudad. En cada hoyo, cabrían 10 ataúdes. Todavía no se ha llegado a este extremo.

El propio alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, indicó a principios de esta semana que podrían ser necesarios «entierros temporales» hasta que la crisis haya pasado. «Obviamente, el lugar que hemos usado históricamente es Hart Island», apuntó.

 

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